Nuestro alcalde beodo

Winston Churchill, Primer Ministro de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial y unos de los personajes políticos más influyentes en la historia de la humanidad, siempre trabajaba en estado de ebriedad.

No podía estar sin whisky en su mano mientras atendía los asuntos del Estado.

No se le recuerda como un alcohólico que desatendía sus responsabilidades.

Mejor dicho, trabajaba mejor estando ebrio.

Hay personas que toman y potencializan sus actividades. Y la mayoría, simplemente no pueden laborar en estado etílico.

Es un principio de responsabilidad.

En el caso de nuestros gobernantes, hay casos de borrachos famosos recordados más por sus anécdotas bacanianas que por sus acciones de gobierno.

De todo tipo de colores y perfiles.

Querétaro, concretamente en el municipio de San Joaquín, cuenta con un alcalde que está tan desinfectado de tanto alcohol que toma, y aún así goza de cabal salud y continuas crudas.

Es Belém Ledesma Ledesma, quien llegó por la vía independiente, después de militar toda su vida en el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Es la segunda administración que encabeza.

Es considerado un hombre inteligente y que se sabe ganar a la gente, cuando está sobrio.

En estos últimos meses, es de dominio público que el alcalde Ledesma Ledesma ha agarrado el maratón Guadalupe-Reyes con singular alegría, dejando espacios vacíos en la gobernanza del municipio.

El principal problema radica que, en aras de su autoridad y envalentonado al calor del alcohol, agrede a propios y extraños. Ya hay denuncias en las fiscalías Estatal y General.

Igualmente fomenta y solapa actitudes porriles de sus más cercanos colaboradores, como su secretario particular, quien golpeó y agredió a dos mujeres.

Y no se diga en cuanto la relación del municipio con Gobierno del Estado de Querétaro.

Borracho, Belém Ledesma, a micrófono abierto dijo que el gobernador Pancho Domínguez era un huachicolero.

Semanas después, en un evento con el gobernador, tuvo que pedir disculpas públicas a él y a los ciudadanos por sus dichos.

Eso es lo más conocido fuera del municipio. Pero adentro se ha señalado que posponen sesiones de Cabildo porque el edil se encuentra “indispuesto” o toma decisiones de gobierno en estado etílico, para después desdecirse ya sobrio.

Más de cien ciudadanos marcharon por las calles de la cabecera municipal de San Joaquín para exigir a Belém Ledesma no que renuncie o gobierne como debe ser, sino que se anexe y trate su adicción.

Así de surrealista se gobierna San Joaquín.

Hay que esperar si entiende el mensaje o toma represalias en contra de los regidores que encabezaron la marcha.

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